PROYECTO TRABAJO FILOSOFÍA
En esta obra de arte que vamos a realizar Micaela, Hajar y Cristina consiste en un padre tapándole los ojos a su hijo para alejarle de la nueva sociedad para que no acabe, como todos, enganchado a las nuevas tecnologías o que acabe siendo una persona consumista, lo que ese padre quiere es educar a su hijo como antiguamente, una educación basada en los valores, el respeto y la educación y que cuando quiera jugar, en vez de aislarse de todos y jugar con un aparato (móvil, ordenador, tablets) salga a jugar al aire libre con los demás niños a los maravillosos juegos tradicionales.
Con esta obra de arte queremos representar el famoso mito de la caverna en el cual todos estaban encerrados creyendo en sombras hasta que alguien salió e intentó ayudar a los demás a salir de la cueva
Cogito,ergo sum
viernes, 16 de marzo de 2018
lunes, 11 de diciembre de 2017
LAS SOMBRAS DE LA NUEVA SOCIEDAD
El mito descrito por Platón, reconocido filósofo, hace
referencia a la historia de un grupo de hombres obligados a permanecer en una
caverna en donde su única visión son las sombras que dejan ver la luz producto
del fuego, ubicado a cierta distancia de sus ataduras. Para estos hombres
las sombras son la realidad, ya que para ellos no existe nada más, igualmente
en nuestro diario vivir podemos tener ataduras que nos impiden ver y tener
contacto con la realidad, estas ataduras no siempre son físicas,
aunque desafortunadamente estas todavía existen, pero generalmente las
verdaderas ataduras que tenemos hoy la mayoría de los seres humanos son la
ignorancia, la pereza y la materialidad.
Esto, aunque parezca no tan cierto tiene su explicación, en
muchas ocasiones somos ignorantes no por falta de oportunidades de llegar a la
razón, sino porque buscamos las salidas fáciles, aquellas que no nos
representan ningún tipo de esfuerzo, ningún tipo de investigación, y en esto se
relaciona la materialidad, el mundo de la tecnología, los juegos el chat
y las redes sociales; estas son las verdaderas ataduras de la
investigación y el conocimiento.
En un mundo cambiante, de nuevos retos, de nuevas costumbres
es mucho más difícil ser certeros e intentar llegar al mínimo grado de
sabiduría y aunque pareciera estar frente a una sociedad estable y segura de si
misma por el contrario el miedo de ser libres es semejante a aquel miedo
que sentían los esclavos de ver la luz fuera de la caverna, en la actualidad se
mantiene un inmenso miedo a ser verdaderamente libres a dejarse ver como se es
en realidad y no como el mundo espera vernos, a ser como somos y no como la
moda nos indica a ser.
Pero aquí no terminan las similitudes con aquellos hombres
prisioneros en la caverna, al igual que aquel hombre que tuvo la oportunidad de
salir y ver la verdadera realidad y reaccionó buscando las sombras, atado
a la costumbre; así mismo, cuando se presentan oportunidades a salir de los
abismos los seres humanos siguen buscando las sombras, aquellas que a pesar de
ser tortuosas les brindan seguridad, además existen muchas
costumbres que se convierten en grandes ataduras para cada persona.
Pero bueno, existen unos pocos que salen de la caverna e
inician un largo camino de conocimiento, estos son dignos de admiración y de
respeto, sin embargo, no cabe duda que prefieren no recordar ese antiguo estilo
de vida. Esto, similar al hombre de la caverna, es de suponerse, es más fácil
mirar el presente y soñar con el futuro que devolver la mirada y buscar la
forma de ayudar a los que aún siguen sumergidos en la caverna, esto si sería
realmente loable, pero esto es de otros muchos más pocos.
Finalmente, esta es la realidad, una sociedad sumergida en
la ignorancia, la pereza mental y con muy pocas opciones de cambiar, pero y
¿Cuál sería entonces, el único camino correcto?. Sin duda alguna, al menos para
mi, es la educación, claro, una totalmente diferente a esta, atada en recursos,
en tiempo, en fin en todo….
Una educación libre, profunda en la que haya evaluación
integra y permanente que garantice que cada persona libere su mente, haga
procesos realmente cognitivos y propositivos, mas allá de un conocimiento
repetitivo y superficial. Una educación con igualdad de oportunidades.
Y entonces, cual es nuestro deber, no ser conformistas, ser
investigadores incansables, desarrollo personal de un pensamiento filosófico y
enteramente productivo, fomentar y ser partícipes de grupos de
investigación de tal forma que se armen una sólida cadena no de ataduras sino
de oportunidades de nuevos aprendizajes.
Las sombras de la nueva sociedad
El mito
descrito por Platón, reconocido filósofo, hace referencia a la historia
de un grupo de hombres obligados a permanecer en una caverna en donde su única
visión son las sombras que dejan ver la luz producto del fuego, ubicado a
cierta distancia de sus ataduras. Para estos hombres las sombras son la
realidad, ya que para ellos no existe nada más, igualmente en nuestro diario
vivir podemos tener ataduras que nos impiden ver y tener contacto con la
realidad, estas ataduras no siempre son físicas, aunque
desafortunadamente estas todavía existen, pero generalmente las verdaderas
ataduras que tenemos hoy la mayoría de los seres humanos son la ignorancia, la
pereza y la materialidad.
Esto, aunque
parezca no tan cierto tiene su explicación, en muchas ocasiones somos
ignorantes no por falta de oportunidades de llegar a la razón, sino porque
buscamos las salidas fáciles, aquellas que no nos representan ningún tipo de
esfuerzo, ningún tipo de investigación, y en esto se relaciona la materialidad,
el mundo de la tecnología, los juegos el chat y las redes sociales; estas
son las verdaderas ataduras de la investigación y el conocimiento.
En un mundo
cambiante, de nuevos retos, de nuevas costumbres es mucho más difícil ser
certeros e intentar llegar al mínimo grado de sabiduría y aunque pareciera
estar frente a una sociedad estable y segura de si misma por el contrario
el miedo de ser libres es semejante a aquel miedo que sentían los esclavos de
ver la luz fuera de la caverna, en la actualidad se mantiene un inmenso miedo a
ser verdaderamente libres a dejarse ver como se es en realidad y no como el
mundo espera vernos, a ser como somos y no como la moda nos indica a ser.
Pero aquí no
terminan las similitudes con aquellos hombres prisioneros en la caverna, al
igual que aquel hombre que tuvo la oportunidad de salir y ver la verdadera
realidad y reaccionó buscando las sombras, atado a la costumbre; así
mismo, cuando se presentan oportunidades a salir de los abismos los seres
humanos siguen buscando las sombras, aquellas que a pesar de ser tortuosas les
brindan seguridad, además existen muchas costumbres que se
convierten en grandes ataduras para cada persona.
Pero bueno,
existen unos pocos que salen de la caverna e inician un largo camino de
conocimiento, estos son dignos de admiración y de respeto, sin embargo, no cabe
duda que prefieren no recordar ese antiguo estilo de vida. Esto, similar al
hombre de la caverna, es de suponerse, es más fácil mirar el presente y soñar
con el futuro que devolver la mirada y buscar la forma de ayudar a los que aún
siguen sumergidos en la caverna, esto si sería realmente loable, pero esto es
de otros muchos más pocos.
Finalmente,
esta es la realidad, una sociedad sumergida en la ignorancia, la pereza mental
y con muy pocas opciones de cambiar, pero y ¿Cuál sería entonces, el único
camino correcto?. Sin duda alguna, al menos para mi, es la educación, claro,
una totalmente diferente a esta, atada en recursos, en tiempo, en fin en todo….
Una educación
libre, profunda en la que haya evaluación integra y permanente que garantice
que cada persona libere su mente, haga procesos realmente cognitivos y
propositivos, mas allá de un conocimiento repetitivo y superficial. Una
educación con igualdad de oportunidades.
Y entonces,
cual es nuestro deber, no ser conformistas, ser investigadores incansables,
desarrollo personal de un pensamiento filosófico y enteramente productivo,
fomentar y ser partícipes de grupos de investigación de tal forma
que se armen una sólida cadena no de ataduras sino de oportunidades de nuevos
aprendizajes.
jueves, 7 de diciembre de 2017
Bienvenidos al camino de la felicidad
Qué bonito es, se parece a su padre, será tan buen abogado
como él.
No cariño, la muñeca no, mejor te compramos un balón de
futbol, ¿vale?
Amor tienes que hacer los deberes, ya tendrás tiempo para
jugar otro día.
¿Que son estas notas? Yo a tu edad ya tenía matriculas de
honor, y así he llegado a donde estoy. Si quieres llegar lejos tienes que
estudiar tanto como papa. Para hacer una carrera, y conseguir un trabajo, tener
una mujer y criar a una familia. ¿Cómo que para qué? Para ser feliz.
Lo siento, se que te gusta el futbol pero no puedo permitir
esto, se acabaron la actividades por la tarde o salir con tus amigos, tienes
que estudiar más.
¿Cómo que psicología? ¿Qué tontería es esa de que quieres
estudiar psicología? Eso no tiene salidas, ¿qué quieres morirte de hambre? Ahora
lo que vale de verdad es estudiar derecho, o medicina, no todas esas tonterías que
te meten en la cabeza.
¿Oye has visto a esa vecina nueva? Es guapa, podrías acercarte
a hablar con ella. Esta soltera y su familia es encantadora. Además, ya es hora
de que conozcas a alguien.
Ya veras, ese trabajo en la empresa de mi amigo es perfecto
para ti, sé que no te encanta pero pagan muy bien, podrás mantener a tu mujer,
y a los niños que vengan. Ya veras, te vas a podrir de dinero amigo, me lo agradecerás.
Piénsalo, solo serian un par de horas más a la semana, llevas
ya 5 años en la empresa y eres muy bueno, un par de horas más y un par de miles
más, no me digas que no suena bien. Tus vecinos te van a envidiar por el coche
que te vas a poder comprar. Si, ya sé que son muchas horas y que casi no ves a
tu familia, pero es por ellos, es lo mejor, ya verás.
Y así siguió y siguió. Y la rueda giro y giro…
El mundo, ese lugar maravilloso lleno de oportunidades, que cómodo
suena, que feliz, quien no quiere tener todo lo que este mundo ofrece, mujer,
hijos, una casa, un buen trabajo, seguridad, confort… suena bien eh.
A cambio de tener todo esto solo tendrá que darnos a cambio,
SOLO, su derecho a decisión, su libertad, aunque no se preocupe, le haremos
creer que en realidad sí que decide, somos geniales vendiéndoles su propia
vida.
Ya platón describía en el capítulo VII de su libro la República,
el famoso mito de la caverna. Este mito es una metáfora sobre todos los “engaños”
que vivimos en nuestra propia vida, como todo lo que creemos que es de una
manera, en realidad, no es así, como llegamos a creer todo lo que este mundo
quiere que creamos. En este capítulo se representa a unos esclavos encadenados
mirando hacia una pared en la que se proyectan sombras de las personas que van
pasando por un camino a sus espaldas, reflejadas por un fuego.
En esta historia, nosotros somos los esclavos, atados a
creer durante toda nuestra vida que las sombras que vemos en la pared es todo
lo que hay, es la realidad, aunque a nuestras espaldas y fuera de esa caverna
tengamos un mundo entero y real.
Lo lógico ahora seria enfadarte con la sociedad, con el
mundo, con los políticos o con todas las personas que puedas llegar a creer que
estén implicados en esta mentira que han ido construyendo en tu cabeza. Así que
para evitarte la molestia de buscar quien ha montado todo esto, y quien te ha
encadenado y te ha impedido marcharte de esta caverna, te lo diré yo misma: tú.
Puede que tú no hayas encendido el fuego, puede que no te
hayas encadenado, pero desde luego eres el culpable de no haber salido de la
caverna. Cada uno de nosotros somos responsables de nuestra vida, cada uno de
nosotros somos libres de decidir si queremos vivir en esta caverna de impresiones,
mentiras, cuentos, comodidad, seguridad, felicidad… o si queremos salir de
ella.
Reflexión sobre la caverna platónica
Qué bonito es, se parece a su padre, será tan buen abogado
como él.
No cariño, la muñeca no, mejor te compramos un balón de
futbol, ¿vale?
Amor tienes que hacer los deberes, ya tendrás tiempo para
jugar otro día.
¿Que son estas notas? Yo a tu edad ya tenía matriculas de
honor, y así he llegado a donde estoy. Si quieres llegar lejos tienes que
estudiar tanto como papa. Para hacer una carrera, y conseguir un trabajo, tener
una mujer y criar a una familia. ¿Cómo que para qué? Para ser feliz.
Lo siento, se que te gusta el futbol pero no puedo permitir
esto, se acabaron la actividades por la tarde o salir con tus amigos, tienes
que estudiar más.
¿Cómo que psicología? ¿Qué tontería es esa de que quieres
estudiar psicología? Eso no tiene salidas, ¿qué quieres morirte de hambre? Ahora
lo que vale de verdad es estudiar derecho, o medicina, no todas esas tonterías que
te meten en la cabeza.
¿Oye has visto a esa vecina nueva? Es guapa, podrías acercarte
a hablar con ella. Esta soltera y su familia es encantadora. Además, ya es hora
de que conozcas a alguien.
Ya veras, ese trabajo en la empresa de mi amigo es perfecto
para ti, sé que no te encanta pero pagan muy bien, podrás mantener a tu mujer,
y a los niños que vengan. Ya veras, te vas a podrir de dinero amigo, me lo agradecerás.
Piénsalo, solo serian un par de horas más a la semana, llevas
ya 5 años en la empresa y eres muy bueno, un par de horas más y un par de miles
más, no me digas que no suena bien. Tus vecinos te van a envidiar por el coche
que te vas a poder comprar. Si, ya sé que son muchas horas y que casi no ves a
tu familia, pero es por ellos, es lo mejor, ya verás.
Y así siguió y siguió. Y la rueda giro y giro…
El mundo, ese lugar maravilloso lleno de oportunidades, que cómodo
suena, que feliz, quien no quiere tener todo lo que este mundo ofrece, mujer,
hijos, una casa, un buen trabajo, seguridad, confort… suena bien eh.
A cambio de tener todo esto solo tendrá que darnos a cambio,
SOLO, su derecho a decisión, su libertad, aunque no se preocupe, le haremos
creer que en realidad sí que decide, somos geniales vendiéndoles su propia
vida.
Ya platón describía en el capítulo VII de su libro la República,
el famoso mito de la caverna. Este mito es una metáfora sobre todos los “engaños”
que vivimos en nuestra propia vida, como todo lo que creemos que es de una
manera, en realidad, no es así, como llegamos a creer todo lo que este mundo
quiere que creamos. En este capítulo se representa a unos esclavos encadenados
mirando hacia una pared en la que se proyectan sombras de las personas que van
pasando por un camino a sus espaldas, reflejadas por un fuego.
En esta historia, nosotros somos los esclavos, atados a
creer durante toda nuestra vida que las sombras que vemos en la pared es todo
lo que hay, es la realidad, aunque a nuestras espaldas y fuera de esa caverna
tengamos un mundo entero y real.
Lo lógico ahora seria enfadarte con la sociedad, con el
mundo, con los políticos o con todas las personas que puedas llegar a creer que
estén implicados en esta mentira que han ido construyendo en tu cabeza. Así que
para evitarte la molestia de buscar quien ha montado todo esto, y quien te ha
encadenado y te ha impedido marcharte de esta caverna, te lo diré yo misma: tú.
Puede que tú no hayas encendido el fuego, puede que no te
hayas encadenado, pero desde luego eres el culpable de no haber salido de la
caverna. Cada uno de nosotros somos responsables de nuestra vida, cada uno de
nosotros somos libres de decidir si queremos vivir en esta caverna de impresiones,
mentiras, cuentos, comodidad, seguridad, felicidad… o si queremos salir de
ella.
Bienvenido al camino de la felicidad
Qué bonito es, se parece a su padre, será tan buen abogado
como él.
No cariño, la muñeca no, mejor te compramos un balón de
futbol, ¿vale?
Amor tienes que hacer los deberes, ya tendrás tiempo para
jugar otro día.
¿Que son estas notas? Yo a tu edad ya tenía matriculas de
honor, y así he llegado a donde estoy. Si quieres llegar lejos tienes que
estudiar tanto como papa. Para hacer una carrera, y conseguir un trabajo, tener
una mujer y criar a una familia. ¿Cómo que para qué? Para ser feliz.
Lo siento, se que te gusta el futbol pero no puedo permitir
esto, se acabaron la actividades por la tarde o salir con tus amigos, tienes
que estudiar más.
¿Cómo que psicología? ¿Qué tontería es esa de que quieres
estudiar psicología? Eso no tiene salidas, ¿qué quieres morirte de hambre? Ahora
lo que vale de verdad es estudiar derecho, o medicina, no todas esas tonterías que
te meten en la cabeza.
¿Oye has visto a esa vecina nueva? Es guapa, podrías acercarte
a hablar con ella. Esta soltera y su familia es encantadora. Además, ya es hora
de que conozcas a alguien.
Ya veras, ese trabajo en la empresa de mi amigo es perfecto
para ti, sé que no te encanta pero pagan muy bien, podrás mantener a tu mujer,
y a los niños que vengan. Ya veras, te vas a podrir de dinero amigo, me lo agradecerás.
Piénsalo, solo serian un par de horas más a la semana, llevas
ya 5 años en la empresa y eres muy bueno, un par de horas más y un par de miles
más, no me digas que no suena bien. Tus vecinos te van a envidiar por el coche
que te vas a poder comprar. Si, ya sé que son muchas horas y que casi no ves a
tu familia, pero es por ellos, es lo mejor, ya verás.
Y así siguió y siguió. Y la rueda giro y giro…
El mundo, ese lugar maravilloso lleno de oportunidades, que cómodo
suena, que feliz, quien no quiere tener todo lo que este mundo ofrece, mujer,
hijos, una casa, un buen trabajo, seguridad, confort… suena bien eh.
A cambio de tener todo esto solo tendrá que darnos a cambio,
SOLO, su derecho a decisión, su libertad, aunque no se preocupe, le haremos
creer que en realidad sí que decide, somos geniales vendiéndoles su propia
vida.
Ya platón describía en el capítulo VII de su libro La República,
el famoso mito de la caverna. Este mito es una metáfora sobre todos los “engaños”
que vivimos en nuestra propia vida, como todo lo que creemos que es de una
manera, en realidad, no es así, como llegamos a creer todo lo que este mundo
quiere que creamos. En este capítulo se representa a unos esclavos encadenados
mirando hacia una pared en la que se proyectan sombras de las personas que van
pasando por un camino a sus espaldas, reflejadas por un fuego.
En esta historia, nosotros somos los esclavos, atados a
creer durante toda nuestra vida que las sombras que vemos en la pared es todo
lo que hay, es la realidad, aunque a nuestras espaldas y fuera de esa caverna
tengamos un mundo entero y real.
Lo lógico ahora seria enfadarte con la sociedad, con el
mundo, con los políticos o con todas las personas que puedas llegar a creer que
estén implicados en esta mentira que han ido construyendo en tu cabeza. Así que
para evitarte la molestia de buscar quien ha montado todo esto, y quien te ha
encadenado y te ha impedido marcharte de esta caverna, te lo diré yo misma: tú.
Puede que tú no hayas encendido el fuego, puede que no te
hayas encadenado, pero desde luego eres el culpable de no haber salido de la
caverna. Cada uno de nosotros somos responsables de nuestra vida, cada uno de
nosotros somos libres de decidir si queremos vivir en esta caverna de impresiones,
mentiras, cuentos, comodidad, seguridad, felicidad… o si queremos salir de
ella.
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