El mito descrito por Platón, reconocido filósofo, hace
referencia a la historia de un grupo de hombres obligados a permanecer en una
caverna en donde su única visión son las sombras que dejan ver la luz producto
del fuego, ubicado a cierta distancia de sus ataduras. Para estos hombres
las sombras son la realidad, ya que para ellos no existe nada más, igualmente
en nuestro diario vivir podemos tener ataduras que nos impiden ver y tener
contacto con la realidad, estas ataduras no siempre son físicas,
aunque desafortunadamente estas todavía existen, pero generalmente las
verdaderas ataduras que tenemos hoy la mayoría de los seres humanos son la
ignorancia, la pereza y la materialidad.
Esto, aunque parezca no tan cierto tiene su explicación, en
muchas ocasiones somos ignorantes no por falta de oportunidades de llegar a la
razón, sino laporque buscamos las salidas fáciles, aquellas que no nos
representan ningún tipo de esfuerzo, ningún tipo de investigación, y en esto se
relaciona la materialidad, el mundo de la tecnología, los juegos el chat
y las redes sociales; estas son las verdaderas ataduras de la
investigación y el conocimiento.
En un mundo cambiante, de nuevos retos, de nuevas costumbres es mucho más
difícil ser certeros e intentar llegar al mínimo grado de sabiduría y aunque
pareciera estar frente a una sociedad estable y segura de si misma por el
contrario el miedo de ser libres es semejante a aquel miedo que sentían los
esclavos de ver la luz fuera de la caverna, en la actualidad se mantiene un
inmenso miedo a ser verdaderamente libres a dejarse ver como se es en realidad
y no como el mundo espera vernos, a ser como somos y no como la moda nos indica
a ser.
Pero aquí no terminan las similitudes con aquellos hombres
prisioneros en la caverna, al igual que aquel hombre que tuvo la oportunidad de
salir y ver la verdadera realidad y reaccionó buscando las sombras, atado
a la costumbre; así mismo, cuando se presentan oportunidades a salir de los
abismos los seres humanos siguen buscando las sombras, aquellas que a pesar de
ser tortuosas les brindan seguridad, además existen muchas
costumbres que se convierten en grandes ataduras para cada persona.
Pero bueno, existen unos pocos que salen de la caverna e
inician un largo camino de conocimiento, estos son dignos de admiración y de
respeto, sin embargo, no cabe duda que prefieren no recordar ese antiguo estilo
de vida. Esto, similar al hombre de la caverna, es de suponerse, es más fácil
mirar el presente y soñar con el futuro que devolver la mirada y buscar la
forma de ayudar a los que aún siguen sumergidos en la caverna, esto si sería
realmente loable, pero esto es de otros muchos más pocos.
Finalmente, esta es la realidad, una sociedad sumergida en
la ignorancia, la pereza mental y con muy pocas opciones de cambiar, pero y
¿Cuál sería entonces, el único camino correcto?. Sin duda alguna, al menos para
mi, es la educación, claro, una totalmente diferente a esta, atada en recursos,
en tiempo, en fin en todo….
Una educación libre, profunda en la que haya evaluación
integra y permanente que garantice que cada persona libere su mente, haga
procesos realmente cognitivos y propositivos, mas allá de un conocimiento
repetitivo y superficial. Una educación con igualdad de oportunidades.
Y entonces, cual es nuestro deber, no ser conformistas, ser
investigadores incansables, desarrollo personal de un pensamiento filosófico y
enteramente productivo, fomentar y ser partícipes de grupos de
investigación de tal forma que se armen una sólida cadena no de ataduras sino
de oportunidades de nuevos aprendizajes.
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